Todo lo que hablamos, como actuamos, requiere de un porque, en su mayoría todo lo que digamos en nuestro lenguaje tenemos que darle razones justificadas. Un licenciado, un abogado, un juez, un estudiante, o una persona del común, siempre deben basarse de argumentos para convencer, para que la palabra, sea creíble, sea válida o para contradecir una idea. Una idea para que sea creída, debe ser argumentada es decir, justificada con argumentos que la validen, que le den suficiente soporte y fuerza a la tesis que se me propuso. A sí mismo, un argumento tiene como funciones, tanto persuadir y convencer a un público. Hay que saber distinguir entre una opinión y una argumentación, ya su vez aprenderlas a relacionar. La opinión por su parte es abierta e interesada, subjetiva y personal.
Existen dos direcciones de pensamiento formal: La deducción, que aplica para pasar de leyes de generales a situaciones particulares y la inducción, que un proceso donde se pasa de lo particular a lo general.
De lo que significa argumentar es importante mencionar que la argumentación es multidimensional y de naturaleza diversa y compleja; Existe multitud de maneras de argumentar y ello le da a esta competencia un nivel profundo de complejidad. Si argumentamos es porque necesitamos discernir, se argumenta aquello que genera tensión, disputa y contradicción. Cada uno de los argumentos que podamos dar para sustentar una afirmación, nos conduce a argumentos causales; los argumentos que ejemplifican lo afirmado en la tesis son llamados argumentos empíricos, los argumentos analógicos son aquellos que en vez multiplicar los ejemplos para apoyar una generalización, apoyan un caso en particular, los argumentos de autoridad son aquellos que recurren a una fuente bien informada, logrando soporta lo dicho, los argumentos dialécticos son los más complejos ya que presentan tesis, contra tesis, argumentos y contraargumentos; lo que indica que el autor ha asumido una opinión bastante crítica.
Cada vez que nosotros queramos hacer valer nuestros juicios y opiniones, debemos agregar a nuestras ideas buenas razones con las que seamos capaces de convencer a nuestros interlocutores. Tales razones fundamentadas es lo conocemos como argumentos, dependiendo de la consistencia, y las bases que tomemos lograremos convencer de que nuestras ideas sean válidas.
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